En el ámbito de la gestión de conflictos, la mediación ha dejado de ser una alternativa teórica para convertirse en una herramienta eficaz y consolidada. Cada vez más ciudadanos, empresas e instituciones descubren que resolver un conflicto no consiste únicamente en obtener una resolución jurídica, sino en recuperar la tranquilidad y restablecer equilibrios.
Las personas no buscan solo justicia. Buscan Paz.
Vivimos en una sociedad donde los conflictos forman parte de la vida cotidiana. Surgen en la familia, en el trabajo, entre vecinos, en comunidades, en empresas o en relaciones personales. Ante ellos, el sistema jurídico ofrece herramientas, procedimientos y sentencias. Sin embargo, existe una realidad profunda que a menudo queda fuera de los códigos y tribunales: Las personas no buscan solo justicia. Buscan paz.
¿Quiero ganar un juicio o resolver el problema?
¿Quiero ganar un juicio o resolver el problema? Cuando surge un conflicto importante en la vida —una herencia complicada, un divorcio, un problema con un vecino o una reclamación económica— muchas personas reaccionan con una idea inmediata: “tendré que ir a juicio”. Sin embargo, pocas veces se detienen a plantearse una pregunta más profunda y decisiva:
Como ciudadano, ¿Qué MASC me conviene y por qué?
En los últimos años, los Medios Adecuados de Solución de Controversias (MASC) han dejado de ser una opción secundaria para convertirse en una vía principal de resolución de conflictos en España. Con la evolución normativa y el impulso institucional hacia la resolución dialogada, cada vez más ciudadanos se preguntan: ¿qué MASC me conviene utilizar y en qué situaciones?
Los MASC: ¿son creíbles y eficaces para los ciudadanos?
La incorporación de los Medios Adecuados de Solución de Controversias (MASC) al sistema jurídico español supone uno de los cambios más relevantes en la concepción contemporánea de la justicia. La nueva regulación —especialmente tras la Ley Orgánica 1/2025 de medidas en materia de eficiencia del Servicio Público de Justicia— no solo introduce un requisito procedimental previo al proceso judicial en numerosos ámbitos civiles y mercantiles, sino que plantea una auténtica transformación cultural: pasar de la justicia de imposición a la justicia de acuerdo. Sin embargo, más allá del diseño normativo, la verdadera cuestión es otra: ¿Serán los MASC útiles para resolver conflictos reales? ¿Serán creíbles para profesionales y ciudadanos? ¿Serán eficaces para mejorar la justicia?